Andreani Design

Ser curioso, siempre… E ir buscando nuevos retos.

De Ferrari a Bénéteau

En la Italia exuberante y creativa de los años 80, Pierangelo Andreani empieza una carrera de diseñador como de ensueño: en Pininfarina, en el centro de diseño más famoso de la época, participa en la creación del Ferrari Mundial 8. Responsable del Estilo para el Grupo de Tomaso, firma, en especial, con su garra, el Maserati Biturbo y la moto Guzzi Le Mans 850. Independiente desde hace una treintena de años, este esteta apasionado firma desde 2005 numerosos interiores de barcos Bénéteau. 

Pierangelo Andreani : Al acabar la carrera, mi sueño era entrar en Pininfarina y diseñar un coche. Mi sueño se realizó y trabajé en distintos proyectos de coches. En esta época, no había ni ordenador, ni informática sofisticada, ni bastante presupuesto… Pero estábamos despreocupados y el entusiasmo era tal que esta aventura fue simplemente increíble.

 

Pierangelo Andreani

 Coches, bicicletas, vespas o barcos, ¡cada nuevo proyecto compromete totalmente al diseñador! El desafío consiste en conectar el sueño con la realidad. Para ello, es necesario poseer conocimientos sobre los materiales y los procesos de industrialización. La misión es ofrecer siempre el mejor diseño, combinado con una perfecta ergonomía. La norma es encontrar una solución adaptada a la industrialización conservando en la mente la idea inicial. Pierangelo Andreani posee el arte de transmitir, intacta en el objeto terminado, toda la emoción contenida en los primeros proyectos.

 

Guzzi moto le mans 1980

La primera colaboración con Bénéteau se remonta a 2005. El desafío consistía en crear una nueva gama de sport-cruisers de entre 34 y 50 pies (actual gama Gran Turismo). Para luchar con los competidores italianos e ingleses, el diseño debía ser original pero no desfasado. Pierangelo Andreani ha firmado recientemente para Bénéteau los interiores del Swift Trawler 30, del Gran Turismo 46 y del Oceanis Yate 62: su primer velero. 

Pierangelo Andreani : Me ha encantado trabajar sobre el Swift Trawler 30. ¡Era un proyecto lleno de dificultades! Dimensiones, costes, dificultades de producción… ¡Todo eso es estimulante para alguien como yo, a quien no le gusta el trabajo fácil! Hoy estoy especialmente orgulloso del resultado. Eso no habría sido posible sin una implicación enorme por parte de los equipos de Bénéteau. Este proyecto era un inmenso desafío para todos y es el fruto de un formidable trabajo en equipo.

Oceanis Yacht 62

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